Reencuentro
Es innegable que la vida es un camino circular, volvemos al mismo punto del que partimos y de allí, comenzamos de nuevo.
En ese camino, nos cruzamos con otros caminos circulares y así cerramos estos círculos y abrimos otros.
Una mirada serena y un andar apacible es necesario para que esos caminos no se vuelvan tediosos y nos carguen de angustia el andar.
La mente abierta, sin condiciones, al fin, de un modo u otro, la senda nos dará la oportunidad de resarcirnos o de comprender aquello que nos estaba vedado.
Así creo es nuestra vida, percibamos las señales y no nos quedemos en las cosas superficiales; miremos en el fondo pues allí esta la verdad.


































