ARTES MARCIALES

Estaba escribiendo sobre las circunstancias actuales que están llevando a las artes marciales a convertirse en un producto comercial vacío de su sentido original.

Esbocé sobre las situaciones que van ocurriendo año tras año haciendo que las artes marciales se vayan diluyendo.

Cómo esta situación produce su efecto haciendo crecer otros aspectos que intentan suplir esta falta real de capacidad marcial y me refiero a pomposos títulos, linajes de papel comprados a buen precio, fama, éxito, etc.

Luego, al releer las palabras escritas, me pregunté si en realidad lo que ocurre es que no soy capaz de ver la verdad de lo que pasa y me refiero a que aquellas artes marciales que he conocido y que se desarrollaban a partir de un duro trabajo de entrenamiento forjado a través de años y años de dedicación, ya no existen.

Quizás me esté comportando como aquellos que añoran “los tiempos donde las cosas eran de otro modo”, o sea que me simplemente me esté volviendo viejo.

Solo basta con ver alrededor lo que ocurre y mucho más hoy, donde poseemos a nuestro alcance estos medios actuales de comunicación que han hecho del mundo algo tan pequeño.

Me digo si en realidad no soy algo así como un “dinosaurio” condenado a la extinción.

Habrá quien diga que no es así y que hay mucha gente que realmente ama las artes marciales y que se dedica regularmente a entrenarlas; que va a escuelas “serias” dirigidas por reconocidos “Maestros” discípulos de tal o cual otro “Maestro” que figura en los libros de historia; etc, etc…, no pongo en duda nada de ello; pero viendo el acontecer de hechos, no puedo más que tener dudas sobre la segura declive de las artes marciales reales devenidas a meros “deportes de contacto o simples manifestaciones artísticas”…

Lamento guardar este pesimismo pues no veo ningún movimiento intentando preservar cual un “tesoro en extinción”, estas disciplinas formadoras de individuos que además de adquirir una capacidad para el domino de la lucha, también genera personas con una convicción moral y ética de la vida capaz de servir de ejemplo a las sociedades.

Tal vez me haya convertido en un idealista, un romántico, un Quijote ante molinos de viento; no lo sé.

Quizás haya voces que me permitan creer que estoy equivocado y que existe aún aquella voluntad por aprender, esa capacidad de sacrificio y esa virtud solo forjada a partir de la experiencia que da la autodisciplina y la entrega.

Tal vez este blog me permita llegar a esas voces, realmente lo deseo con fervor…

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