La Conmoción, el trueno

Leo en el Yi Jing:

…Así el hombre permanece siempre en actitud de veneración ante la  aparición del poder supremo, pone orden en su vida y escruta su corazón indagando si acaso, secretamente, hay algo en él que esté en contradicción con la voluntad del poder supremo. De tal modo, el temor respetuoso es el fundamento de la verdadera cultura de la vida…

Observo aquí algo que permanentemente se plantea y que ignoramos; la vida se cultiva a partir de la compresión de lo finito que somos, pero a su vez, como dice el pasaje…si se escruta su corazón… y se observa en él lo que está perturbando se podrá virar el rumbo y tomar aquel que nos permita aprovechar esta vida para alcanzar el natural equilibrio.

Dice en otro pasaje de este mismo capítulo: …el hecho de que el movimiento interior tenga éxito depende en parte también de las circunstancias. Si éstas son tales que ni siquiera se advierte una resistencia que pueda combatirse enérgicamente, ni ceden las condiciones dadas como para poder lograr alguna victoria y todo sigue siendo espeso e inerte como una ciénaga, el movimiento se paraliza…

La paralización, producto de la duda, del mirar para otro lado cuando el camino esta allí delante, nos hace ciegos, por lo tanto el impulso a evolucionar se detiene y caemos en el tedio y la desazón, creyendo que todo es como es y nada puede cambiar.

Continúa: …aquí no se trata meramente de una sacudida única, sino de una conmoción reiterada que no da tiempo para tomar aliento…

En estos tiempos que nos toca vivir, la confusión viene de la mano de intereses ajenos a los nuestros; estamos bombardeados permanentemente por todo tipo de estímulos a los que confundimos creyendo que son el producto natural de la modernidad y que todo debe ser así si queremos ir hacia el futuro.

Pero, no nos ponemos a reflexionar que simplemente se trata de una interesada idea para mantenernos lejos del escrutinio de nuestro corazón como dice el pasaje de más arriba.

Si estamos confusos somos fáciles de conducir, y así, servimos a intereses que no son los nuestros.

El pasaje sigue así:…No obstante, la conmoción no acarrea pérdida, puesto que uno tiene buen cuidado de mantenerse en el centro del movimiento y verse así libre de la fatalidad de ser arrojado de un lado para otro, indefenso.

Esta conclusión del pasaje, plantea precisamente lo reflexionado,…mantenerse en el centro…

La conmoción interior, cuando ha alcanzado su punto más alto lo priva a uno de su serenidad y claridad de visión. En medio de semejante sacudida desde luego no es posible actuar con reflexión. Lo indicado es entonces mantenerse quieto hasta la recuperación de la necesaria tranquilidad y claridad.

Pero solo es posible actuar así mientras no se sufre el contagio de la agitación, cuando ya en el ambiente pueden observarse los efectos funestos de semejante excitación. Ahora bien, su uno se retira a tiempo de la acción, permanecerá libre de errores y perjuicios. Pero  en este caso los compañeros que en medio de su excitación ya no aceptan advertencias, sin duda se mostrarán disconformes con uno, Sin embargo, esto no debe tomarse en consideración…

Aquí encuentro muchos puntos interesantes a observar:

La conmoción interior, cuando ha alcanzado su punto más alto lo priva a uno de su serenidad y claridad de visión…; ¿Cuántas veces nos hemos encontrado paralizados ante las circunstancias que incluso sabemos fáciles de solucionar y sin embargo, parece que nuestra cabeza está ofuscada y no sabemos qué hacer?…

Como bien dice el pasaje… no es posible actuar con reflexión… y por lo tanto somos fáciles de sugestionar y ser llevados hacia donde no queremos, incluso a veces tan confundidos que terminamos creyendo que lo hacen por nuestro bien cuando no lo es.

Aquí hay un peligro enorme y en el cual caemos cuando nuestro corazón no es observado y escuchado; en nuestro entorno existe siempre una puja por el control, como una masa informe nos arrastran de aquí para allá hacia direcciones no deseadas.

Es momento entonces de detenernos, de reflexionar que estamos haciendo con nuestras vidas, si es el camino elegido por nosotros o por los otros…

Pero como dice el proverbio: el miedo es contagioso y agita a las bestias… así, como rebaños somos conducidos por intereses ajenos, pues nos inducen a creer que si no hacemos esto o lo otro estaremos fuera jugando así con nuestra necesidad primaria de socialización.

Así es como nuestro entorno más cercano vendrá con sus consejos a decirnos que es lo que nos conviene más; entonces yo me pregunto “conviene más” ¿para qué, o para quienes?…

Creo que este pasaje nos remite a una situación muy actual, esta sociedad que se proclama evolucionada pues cree que la utilización de la tecnología es “un acto de libre albedrío” nos aleja de aquello que realmente somos y que es natural en nosotros, la comprensión de nuestro ser y de nuestro entorno a partir de la reflexión personal sin prejuicios impuestos desde fuera…

¿Acaso?, ¿Cuántas veces nos vimos sujetos a mantener una situación de reyerta (producto de envidias o conflictos que mantienen otros) con alguien o con algo, siendo que mucha de las veces, ni siquiera hemos tomado contacto con ello para ver por nosotros mismos de qué se trata?

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