Obsesión

Cuando era joven, soñaba con poder realizar una pirueta que se llama voltereta lateral sin manos; una destreza que requiere dar una vuelta en el aire de costado.

Cuando veía a otros realizarla me maravillaba la idea de poder conseguirlo.Voltereta lateral sin manos

Fue con el tiempo pasando de una simple intención a convertirse en una obsesión, al punto de creer que si no realizaba aquella destreza, no podría considerarme un buen practicante.

Al principio entrenaba sin asesoramiento intentando conseguirlo solo por fuerza a base de hacer y hacer pero nada más conseguí quitar una mano, pero quitar las dos era imposible.

Pregunté a muchos que hacían esa destreza sin dificultad, me daban indicaciones, todo lujo de detalles, aún así, no lo conseguía.

Comenzaba a sentir cierta frustración y presión por parte de mis compañeros que ya la realizaban sin problemas.

La destreza se había convertido en una montaña a escalar…

Pasó el tiempo y continuaba averiguando aquí y allá la formula para al fin lograr ese objetivo; lo último fue ponerme bajo las indicaciones de un hombre que en su juventud fue campeón de gimnasia y acróbata.

Ya no podría encontrar a nadie más apropiado para indicarme el modo. Esta persona conocía todas las teorías y además había tenido una vida dedicada a la destreza física y a la enseñanza.

Utilicé algunas herramientas como pequeños trampolines y colchonetas gruesas para realizar caídas de altura.

También una cama elástica donde aprendí la técnica del giro en el aire.

Todo lo probé, pero la destreza no salía.

Cada vez veía más lejos la posibilidad de conquistar esa meta que me había propuesto.

Recuerdo que cuando viaje a la escuela de China, los chicos de aquel lugar, realizaban la destreza sin más elementos que una pequeña montañita de tierra seguida por el hueco dejado por esta como pozo de caída y mucho coraje. Los veía y no lo podía creer.

Yo que había estado con un maestro de las artes de la gimnasia y la acrobacia, con todo tipo de elementos sofisticados, y estos niños simplemente corrían, botaban sobre aquella montañita y daban una vuelta en el aire cayendo a veces bien, otras veces algo desequilibrados, pero retornaban a la fila y volvían a intentarlo.

Aquella visión me trajo a la memoria algo que en un momento aquel maestro de gimnasia me dijo cuando vio que pese a todos los elementos, a todo el trabajo teórico,  a todos los intentos, no lograba conseguir aquella destreza.

… la razón – me dijo – por la que no logras la destreza, no está en tu falta de capacidad física sino en tu corazón…

Aquellas palabras no las entendía entonces porque mi obsesión me había cegado…

Nunca logré realizar esa destreza pese a todo; pero sí aprendí algo que fue más importante que haber conseguido aquel ejercicio: aquello que está en nuestro corazón guardado tal vez desde siempre e incluso sin darnos cuenta que está allí, puede llegar a dominarnos e impedirnos alcanzar las metas que nos planteemos alcanzar.

Hoy, que ya han pasado muchos años luego de haber comprendido aquello que aquel hombre en su sabiduría de vida supo ver en mí, la pirueta pasó a no tener ya la importancia que le daba y quedando en un lejano segundo plano.

Aprendí que había que trabajar sobre otras cosas más profundas, como que muchas veces, somos gobernados por miedos y resentimientos acumulados en el alma, que nos frenan los impulsos impidiéndonos alcanzar las metas que nos proponemos.

Así fue que inicié otro camino, el de buscar el modo de conquistar otra habilidad, la de conocerme a mí mismo…

Leave a comment

You must be logged in to post a comment.