Bregando por la enseñanza vocacional

Atilio Tomás Tula, Maestro que tuve me dijo una vez; ¡quien se dedica a la enseñanza por vocación, sea cual fuese su materia, debe hacerlo desde su corazón!…

Le pregunté sobre las desilusiones que provocan los alumnos cuando abandonan sin razón justificada un aprendizaje que hasta último momento parecía todo en su vida.

Él, que guardaba la sabiduría que dan los años me dijo, ¡el que esta signado a enseñar desde la vocación, debe siempre dar, porque esa es su naturaleza y si es defraudado por sus alumnos porque marchan en mitad de un aprendizaje, deberá valorar primero su propia eficacia a la hora de enseñar y también considerar que no debe juzgar nunca la actitud de esos alumnos sintiéndose defraudado por ellos, su corazón debe solo pensar en entregar todo de sí sin esperar nada a cambio!…

Este pensamiento me llevó mucho tiempo entenderlo, muchas frustraciones y desencantos.

Es muy fácil en esta carrera sentirse muchas veces con ganas de dejarlo todo y volcarse a otra cosa.

Pero uno sigue; y lo hace, porque como me decía aquel hombre, el que tiene vocación de enseñanza, siempre lo hará…

Así, con esa máxima sigo recorriendo este arduo camino, porque cuando uno ve el brillo que se genera en los ojos de los alumnos cuando al fin comprenden una técnica o un detalle filosófico, ese brillo ha valido la pena y todo desencanto y pesar, desaparece…

Se que somos muchos los que aún guardamos esa vocación y que anhelamos brindar todo lo que sabemos a nuestros alumnos; como así también existen y existirán siempre aquellos que solo se abocarán a hacer de esta profesión solo un modo más de obtener un lucro personal.

Hago desde este lugar un llamado a todos aquellos que aún seguimos teniendo la ilusión por dar sin esperar nada a cambio, llamo a todos ellos a que no abandonen, que busquen en la mirada de sus alumnos el brillo de la comprensión y la alegría por aprender.

Las artes marciales son un camino duro, y su enseñanza, lo es mucho más por lo que en estos tiempos donde parece que nada vale si no se le puede extraer un valor económico o donde lo inmediato y pasajero prima, debemos mostrar que la ilusión por aprender y el valor del sacrifico es un camino real para la transformación del individuo.

Recordemos lo que el Dao De Jing (Tao Te King) dice:

“El que sabe atar, no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo. Nadie puede desatar lo que él ha unido.”

Maestro y alumnos

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