Caminar

Caminar, andar descalzo por el camino, sentir bajo la planta de mis pies el latir del mundo.Camino

Mis pasos lentos atraviesan los años, y el corazón crece con ellos.

La fluctuante realidad, somete a mis juicios hacia arriba o hacia abajo según el alma se siente.

Quiero mirar el horizonte y redescubrir aquella luz que ayer me trasladaba hacia una somnolencia que convertía el paisaje en otro universo haciéndolo más grande, mucho más inmenso.

Aquel brillo de luz que penetraba en mi pupila, y entre la ceguera producida por el encandilamiento azul, me transportaba hacia el basto universo, infinito, interminable…

Ya no andaba, mis pies simplemente se dejaban ir, no tenía rumbo ni evasivas.

Como si otro ser surgiese de mí y viviese por mí aquel silencio.

Una dualidad que equilibraba mis sentimientos, un equilibrio que se mecía que sinuoso se mantenía en el centro.

No había maldad ni bondad, simplemente existía, me fundía en cada cosa que estaba a mí alrededor y podía sentir en mi interior su vibración, su latido de vida.

Cuando caemos en un pozo oscuro, donde no podemos ver en su interior luz alguna; pozos que están allí y no se si a propósito, para distinguir donde esta la salida y aprender; estos recuerdos de horizontes y brillos que penetran en mis ojos, hacen de sendero para recuperar la estabilidad perdida.

Tengo allí; el mar; el verde, la roca áspera y el suave musgo; la canción del viento y el latir de la vida en cada brote… ¿por qué angustiarme?…

Quizás me he dejado llevar por la vorágine que me lanzó hacia el vórtice.

Debo volver, mis pasos han de ser nuevamente lentos, debo dejar mis pies descalzos para sentir nuevamente el latir del suelo…

Recuperar la gaviota enamorada, y el anhelo…

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