Valores

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Aquellos que me educaron, hicieron hincapié en la importancia de comportarme de un modo en el que el respeto por los demás era punto de partida para ser una buena persona, era el camino en el que debía transitar para convertirme en un hombre justo.

Me enseñaron que la disciplina aplicada a aquello que hacemos es tan importante que no tenerla haría que mis acciones futuras, cuando estas tuviesen un calibre mayor y de ellas dependiera mi existencia, la disciplina sería lo que me ayudaría a ordenar las ideas y tomar las decisiones correctas.

Me dijeron también que si daba mi palabra, era un acto en el cual estaba comprometida mi naturaleza, mucho después entendí esta razón cuando aprendí que todos estamos unidos, pues todos somos parte de una energía universal como dice el Dao De Jing (Tao Te King).

También me enseñaron que una buena persona es aquella que permanece simple y tal como es sin artificios ni máscaras, aunque esto deviniese en incomprensión por parte de los demás creyendo que esa actitud en este tiempo actual es de tontos, allí recuerdo también el pasaje del Dao De Jing (Tao Te King) cuando dice: …el hombre verdadero es aquel que parece tonto a los ojos de los demás…

Cuando miro hacia atrás y observo el camino andado, con sus avances y retrocesos, comprendo que si no hubiese tenido a aquellos que me indicaron con sus pensamientos y sus ejemplos estas cosas que más arriba resumo; mi realidad sería tal vez muy desgraciada.

A esto debo sumar lo que el arte marcial chino sirvió a este camino, más allá de un simple método de defensa personal fue y será para mí la senda por la cual puedo no solo poner en práctica esos valores aprendidos sino que me permite reforzarlos y madurar.

Solo espero al final de mi vida, haber alcanzado  en algo de ese ideal del Maestro, pero aún me falta camino por andar y mucho que aprender…

El verdadero hombre saca provecho de su propia curiosidad, y hace de la sencillez una virtud. Él sigue su camino sin contar con otros… sin embargo no por ello es arrogante, al no necesitar a nadie. La verdadera virtud permanece desconocida. El hombre más grande es… nadie.

¿Quién entre nosotros es intachable?

¿Quién puede ser tan correcto, como para no cometer errores?

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